lunes, octubre 19, 2020

Milagro francés: Pagenaud ganó en Iowa tras partir último en la grilla

¿Cuál es uno de los máximos sueños de un piloto? Ganar largando desde el último lugar. Porque no hay lugar a críticas, no hay espacio para la duda. Ese día, esa noche, esa tarde, ese ser humano y ese equipo de carreras fue superior a todos. Le pasó a Simon Pagenaud en Iowa, este viernes. El francés, que estaba tercero en el campeonato, iba a salir a pista a buscar sus dos vueltas clasificatorias para la clasificación de la doble fecha del campeonato de Indycar, quinta y sexta ronda de esta apretada temporada debido a la pandemia de Covid-19. Pero cuando fueron a poner en marcha el Chevrolet que impulsa el Penske, no hubo marcha. No hubo arranque. Una caída repentina en la presión de combustible lo dejó a pie. Sí, Pagenaud debía largar 23º ambas carreras. O sea último. En la primera ya pudo «remediar» el problema técnico. Ganó. Pero para eso debían pasar varias cosas…

Sorpresa en la grilla, primera pole para Conor Daly con el auto de Carlin. El estadounidense largó en punta, pero en la vuelta 14 fue superado por Josef Newgarden, que buscaba repetir el triunfo de 2019. Silenciosamente avanzaba Takuma Sato, que tras una temprana parada en boxes, lideraría un buen momento el pelotón de Indycar. Se mostraba muy rápido el mexicano Patricio O’Ward y Dixon aún deambulaba afuera de la primera docena, también retrasado en la grilla de partida. Pero el Ganassi Team, hábil con las estrategias, también sorprendería.

En la vuelta 50, Power superaba a Daly y se iba en busca de Newgarden. Pero quien venía rápido era O’Ward, que dejaba atrás a Rossi y se iba encima de los Penske. En ese momento, Pagenaud estaba 13º, no asomaba como candidato. Hasta ahí, Power y Newgarden perseguían a Sato, Pagenaud empezaba a andar veloz, y O’Ward seguí en secuencia de líderes. Sorprendía el holandés VeeKay, que se arrimaba al grupo de punta. Pero todo cambió tras la vuelta 139, cuando Power fue a los pits. Ajustaron todo y se fue a pista. Algo había quedado mal. El neumático delantero izquierdo se desprendió en plena aceleración tras salir de la última curva y el auto del australiano se fue contra el paredón. Iban 140 vueltas, aparecía la primera amarilla. Newgarden había perdido tiempo en el último pitstop y quedaba retrasado, 12º, una vuelta atrás. Increíble. ¿Quién lideraba? El mexicano O’Ward, que había hecho todo bien con dos detenciones impecables.

Se tardó mucho en limpiar la pista. Pero cuando todo estaba listo, el reinicio fue confuso en el giro 156. Dieron la orden de salida de verde, pero cuando pasaron por la línea de meta, anunciaron de golpe que seguía la amarilla. Pagenaud, que estaba en su día de suerte, frenó de golpe, aún estaba fuera de los 10. VeeKay también frena para no chocarlo, pero Herta no puede hacerlo y le da de lleno al auto del holandés. Ambos salieron ilesos, pero el golpe fue aparatoso. El auto de Colton se fue contra el alambrado de protección, voló por el aire. El aeroscreen salvó de dos posibles heridas graves. Primero, cuando VeeKay fue protegido de la trompa del auto de Herta. Y luego, cuando una pieza del coche del piloto de Andretti voló y pegó en el aeroscreen de Ericsson, que pasaba detrás. Bien por el aeroscreen…

El último reinició fue en la vuelta 171. Varios conductores aprovecharon la oportunidad para cambiar los neumáticos y obtener una carga de combustible completa antes de irse hasta el final, administrando todo. Eso le dio a Newgarden la oportunidad de avanzar en el grupo y recuperar la vuelta, al pasar al líder O’Ward para alejarse. Pagenaud pasó a Askew y también al mexicano y comenzó a escaparse. Parecía que no llegaría con el combustible, había parado antes que los McLaren, que estaban una vuelta atrás, pero con mejor caucho y combustible como para acelerar a fondo. En toda la mezcla de autos lentos y rápidos por diferentes estrategias, apareció otra vez Dixon, tal vez el piloto más completo de la categoría. Para sorprender con un segundo lugar, y mantenerse como el gran candidato al título.

Pagenaud lo aguantó sobre el final y temió por la velocidad de los McLaren de Askew y O’Ward, que recuperaron el giro y llegaron 3º y 4º, con un ritmo impresionante. «Es que era lo que más me preocupaba, los muchachos de @ArrowMcLarenSP (por O’Ward y Askew), porque era increíble la velocidad que tenían. Pero finalmente debí cuidarme de Dixon. Ojalá podamos hacer lo mismo mañana», dijo el francés, que también larga último en la carrera del sábado. «Tengo que ver la carrera, es increíble lo que ha pasado. Gran equipo, una gran estrategia de combustible y neumáticos. No fue fácil llegar hasta acá, había sido tan decepcionante la clasificación. No lo puedo creer…», cerró Pagenaud, escolta de Dixon en el certamen.

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